sábado, 7 de abril de 2012

Él exige a burócratas ir a marchas de A. País

Él exige a burócratas ir a marchas de A. País


¿Defensa de la democracia?
                                       
No cabe ya la menor duda -pues los sucesos que han ocurrido y siguen ocurriendo en estos cinco años de gobierno correísta así lo demuestran- de que el actual gobierno ecuatoriano, que debería ser un gobierno sobre todo democrático -lo que significa que gobierna para el bienestar de todos los ecuatorianos en su conjunto, tal y como reza su postulado fundamental “La Patria ya es de todos”- se está sin duda convirtiendo en un gobierno exclusivista, lo cual sugiere que sólo gobierna a favor de los que apoyan su administración política, filosofía básica de cualquier régimen antidemocrático (dictadura).
El señor Rafael Correa Delgado -presidente de todos los ecuatorianos- y sus seguidores no están haciendo otra cosa que dividiendo al pueblo ecuatoriano en dos nuevas clases sociales: los que piensan como ellos y los que no piensan como ellos. Y para gobernar a su manera (sin un sentido de respeto al régimen democrático que hemos logrado gracias al aporte del sacrificio de las vidas de muchos de nuestros ancestros), están -de una u otra forma, y cada vez peor- criminalizando el pensamiento disidente, a todo lo opuesto a lo que ellos determinen, como ha sucedido siempre a través de la historia de la humanidad con todas las clases sociales dominantes.
En una democracia, para que sea verdaderamente una democracia, tiene que existir la oposición al gobierno. Se considera vital para la salud de la vida democrática que todos los funcionarios públicos puedan ser cuestionados por los conciudadanos.
La Constitución de la República de Ecuador declara que todos los ecuatorianos somos iguales ante la ley. Esto quiere decir que nadie está por encima de la Constitución y las leyes. Sin embargo, ningún gobierno desde que se restableció el sistema democrático en 1979 se preocupó de una forma integral por luchar para lograr poner en práctica este postulado. Y justamente este gobierno entró (gracias a los medios de comunicación en masa de la prensa que ahora ataca) con el discurso de que por fin la “Patria ya es de todos” (justicia social para todos, verdadera meritocracia, respeto a los derechos de todos, plena transparencia, etc.). No obstante, están demostrando con sus acciones en el tiempo que no sólo son lo mismo que los anteriores, sino que son incluso peores, porque están destruyendo todo lo construido, regresándonos a los ecuatorianos a valores de moral que ya muchos creíamos superados, como la lealtad a toda prueba a su señor, sin importar que para ser leal uno tenga que mentir, tal y como se le exigió al Coronel Carrión, que por ser un funcionario público tenía para seguir en el puesto de su trabajo que seguirle la corriente al “jefe”, y no ser él consecuente con el principio de valor moral de que para ser justo en esta vida es menester siempre ser ante todo y sobre todo verdadero con uno mismo y con los demás.
En una democracia los intereses de la comunidad en su conjunto están muy por encima de los intereses de cualquier persona, familia, clan, gremio, partido político, etc.
No permitamos que nos dividan a los ecuatorianos en “revolucionarios” y “antirevolucionarios”. Antes que de izquierda o derecha, católico o ateo, negro o blanco, serrano o costeño, gordo o flaco, bonito o feo, soy ecuatoriano.
Ecuador es un solo país. Y todos somos ecuatorianos. Sólo así, practicando consciente y cotidianamente el respeto por quien con uno no concuerda y la honestidad plena entre lo que decimos y hacemos, sólo así podremos sin duda declarar altivamente ante nosotros mismos y ante cualquiera que “la patria ya es de todos”.

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